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24 Julio 2010. Por Rodrigo, guardado en "Poesía".
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Te fuiste tan de pronto,
y con tanto por decir,
hacia lo inevitable…
Tal vez otros pájaros disfruten ahora
de la luz que brotaba de tus ojos,
siempre alerta a los detalles…
Todos los misterios desvelados
o nuevos paisajes llenos de ellos.
Pero de tanto en tanto,
hazme ese favor,
mándale a quien tú sabes
esas sonrisas tuyas
que le ayuden a recordar
que se puede estar vivo
(y hasta ser feliz)
entre tanta oscuridad.
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Diez, cien, mil Saramagos
20 Junio 2010. Por Rodrigo, guardado en "Actualidad, Frases, Varios".
Anteayer murió un hombre bueno que decía las cosas claras. Se fue Saramago y se nota.
Nos hacen falta diez, cien, mil Saramagos. Personas que no teman comprometerse con el paso de los años y sigan gritándole al mundo que lo que está mal está mal, por mucho que nos quieran vender lo contrario. Hombres como Saramago, que sean capaces de soñar un mundo más justo y luchar por ello. Y desde el amor seguir empujando un poquito más la utopía; y de llenar de humor sus palabras y hacer con ellas unos libros que no se olvidan y frases que hacen pensar.
Yo de mayor quiero ser un poco como él.
Aquí está en la presentación de su libro “Ensayo sobre la Lucidez” (http://blog.josesaramago.org) donde dijo cosas como “La democracia en que vivimos es una democracia secuestrada, condicionada, amputada…”
Transcripción y mi traducción libre del portugués (después del salto):
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14 Junio 2010. Por Rodrigo, guardado en "Varios".
El amor es un privilegio, no una obligación.
“Sólo los tontos se enamoran”
(“Fools rush in”, 1997).
Salma Hayek se lo dice a Matthew Perry en la película (o más bien sus personajes, Isabel Fuentes a Alex Whitman.
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Lógica idiomática aplastante.
7 Junio 2010. Por Rodrigo, guardado en "Actualidad, Humor".

Aunque publicado en el diario Público en el año 2008, esta viñeta de Manel Fontdevila sigue siendo –es una pena– totalmente vigente y de plena actualidad.
El sano interés por nuevas culturas y paisajes hermosos nos lleva a soñar con viajar en nuestro tiempo libre a lugares de nombres a veces impronunciables en la otra punta del globo. Pero a menudo apenas conocemos al vecino de al lado o a la comunidad autónoma vecina y toda su riqueza histórica, cultural y lingüística.
Quien se acerque a Catalunya desde la curiosidad y el respeto, y logre dejar a un lado los prejuicios y los tópicos conseguirá, seguramente, enamorarse de sus paisajes. Y por poco que consiga el viajero que una pequeña charla en un pueblo del Pirineo o en el barrio gótico de Barcelona, por poner dos ejemplos, le acerque a la gente del lugar, seguro que podrá sentir el calor y la hospitalidad de las personas de este país. El mismo calor y cariño que sentimos mi familia y yo cuando llegamos en los años 70, huyendo de la dictadura fascista de los militares traidores de Chile.
Hace poco he descubierto que hablo en sueños y que lo hago tanto en castellano como en catalán, así que imagino que soy lo que llaman bilingüe. No es algo a lo que le dé demasiada importancia ya que me resulta totalmente natural usar ambas lenguas, incluso en la misma conversación (como infinidad de gente que conozco).
Lo que hace muchos años que sé por experiencia es que no es tan importante el idioma, sino el respeto y el deseo de entendernos.
Para acabar, unas preguntas al aire:
¿Por qué no se estudia euskera, gallego y catalán en los colegios de todo el estado español? ¿Ayudaría a formar a personas más tolerantes con las diferencias culturales de sus vecinos?
¿Por qué se lo ponemos tan fácil al inglés?
¿Y si cada vez tiene más importancia entendernos con los países árabes, porqué no estudiar esta lengua?
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4 Junio 2010. Por Rodrigo, guardado en "Actualidad, Frases".
Ay de aquellos que pretenden convertir una lengua en astillas, porque no calculan el alcance del fuego que pueden llegar a originar.
José Montilla
Presidente de la Generalitat de Catalunya.
Intervención en la Comisión General de las
Comunidades Autónomas del Senado
Madrid, 24 de mayo de 2010
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Médicos interruptus
22 Abril 2010. Por Rodrigo, guardado en "Varios".

Hay gente a la que no le gustan ni los hospitales ni los médicos. Yo soy una de ellas. Así que cuando no tengo más remedio, ya que mi salud es coja, me armo de toda la paciencia posible y me enfrento como puedo a su papeleo, sus salas de espera y sus batas blancas.
Hay cosas que han mejorado mucho en la Seguridad Social. Pero otras siguen presentes como si fueran una parte esencial del sistema: el médico interruptus. Este fenómeno consiste en que nunca podrás estar con tu médico en paz para poder exponerle tu caso (se dice de un paciente que sí lo logró una vez en Teruel, pero todo apunta a que se trata de una leyenda urbana).
Cuando, tras la sala de espera, accedes a la consulta de tu médico y empiezas a explicarle lo que te ocurre, es muy común que, sin previo aviso y con prisas, entre en la sala alguna enfermera, otro médico o cualquier otro que pase o trabaje por allí y, sin pedir disculpas por interrumpir, le consulten alguna cosa, la que sea. Y uno se queda con cara de bobo y las palabras en la boca, con la intimidad expuesta a cualquiera y la profunda sensación de ser un invisible cero a la izquierda del cero que ya estaba a la izquierda.
Me volvió a ocurrir la semana pasada y fueron tantas las interrupciones por teléfono, por la puerta principal y por esas puertas laterales que comunican los consultorios entre si, que por un momento estuve a punto de estallar y de hacerle ver a la última enfermera que yo estaba allí, que estaba invadiendo mi intimidad, faltándome al respeto al ignorarme por completo y reduciendo el poco tiempo que mi doctora me puede dedicar según los estrechos parámetros de la sanidad pública. Me hizo sentir como una verdadera mierda (para qué andarnos con rodeos).
Y además, estaba exponiendo delante mío y en voz alta aspectos privados de otro paciente que se hallaba en la sala contigua.
Afortunadamente algo en mi cabeza me hizo optar por callar y sonreír. Solo callar y sonreír. Hay que ser tolerante, me dije, paciencia… ¿pero hasta cuándo?
Mi doctora me dirigió alguna mirada cómplice, resignada a que esto le ocurriera a menudo. Y yo admiraba su tremenda capacidad de concentración.
¿Realmente todo esto es necesario para que funcione el sistema? ¿O soy yo quien pide demasiado? Después nos quejaremos de la falta de educación de los adolescentes.