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Diez, cien, mil Saramagos
20 Junio 2010 por Rodrigo, guardado en "Actualidad, Frases, Varios."
Anteayer murió un hombre bueno que decía las cosas claras. Se fue Saramago y se nota.
Nos hacen falta diez, cien, mil Saramagos. Personas que no teman comprometerse con el paso de los años y sigan gritándole al mundo que lo que está mal está mal, por mucho que nos quieran vender lo contrario. Hombres como Saramago, que sean capaces de soñar un mundo más justo y luchar por ello. Y desde el amor seguir empujando un poquito más la utopía; y de llenar de humor sus palabras y hacer con ellas unos libros que no se olvidan y frases que hacen pensar.
Yo de mayor quiero ser un poco como él.
Aquí está en la presentación de su libro “Ensayo sobre la Lucidez” (http://blog.josesaramago.org) donde dijo cosas como “La democracia en que vivimos es una democracia secuestrada, condicionada, amputada…”
Transcripción y mi traducción libre del portugués (después del salto):
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4 Junio 2010 por Rodrigo, guardado en "Actualidad, Frases."
Ay de aquellos que pretenden convertir una lengua en astillas, porque no calculan el alcance del fuego que pueden llegar a originar.
José Montilla
Presidente de la Generalitat de Catalunya.
Intervención en la Comisión General de las
Comunidades Autónomas del Senado
Madrid, 24 de mayo de 2010
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No nos confundamos
16 Marzo 2010 por Rodrigo, guardado en "Frases."
De prácticamente todo
se puede sacar una experiencia artística,
pero eso no implica que todo sea arte.
RM
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Lo que duelen las palabras
12 Enero 2010 por Rodrigo, guardado en "Frases."
Científicamente se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto.
Eduard Punset
Muy interesante el texto que publicaba en su blog el divulgador científico Eduard Punset el 26 octubre de 2009. Os recomiendo leerlo; su lectura es amena e incluso los comentarios que dejan los lectores resultan interesantes.
A mi me hizo pensar en muchas cosas y me vino a la mente un cuento que leí hace tiempo sobre una madre que intenta enseñar el daño que pueden hacer las palabras a un hijo con muy mal carácter.
El chico siempre andaba peleándose y maltratando a todos, sin importarle si sus palabras resultaban hirientes para los demás.
Una noche su madre le dijo: ”A partir de mañana, cada vez que te pelees, insultes o hagas sufrir a alguien vendrás a tu habitación y clavarás uno de estos clavos detrás de la puerta. Y te quedarás aquí hasta que estés tranquilo y hayas pensado en lo que ha pasado. Luego intentarás solucionar el problema de una forma pacífica y respetuosa. Pedirás perdón y lo harás sinceramente.
Sólo cuando ese conflicto se haya resuelto volverás a tu habitación y sacarás uno de los clavos.
El chico se quedó sorprendido ante su madre, mirando el frasco con clavos que ella había dejado en la mesita de noche.
Al día siguiente, aún con la imagen de los clavos en la memoria, no pudo evitar meterse en líos y clavó su primer clavo tras su puerta. Y luego otro. Y otro.
Y cada noche miraba la puerta y cada clavo le recordaba su mal carácter. Pero ahora cada uno de ellos era una herida concreta, un problema abierto que no lo dejaba olvidar ni dormir. Así que empezó a hablar y a disculparse.
Y una tarde llamó a su madre: “Ven a ver esto” -le dijo contento- y juntos observaron como sólo quedaba un clavo tras la puerta. “Este ya lo puedo sacar: hoy me han perdonado”. “¡Es fantástico!” -le dijo su madre- “Estoy muy orgullosa de ti. Pero aún hay que aprender una cosa más: fíjate en la puerta.”
El chico había puesto esos días toda su atención en los clavos y se olvidó de lo demás. Ahora veía que la madera estaba llena de agujeros.
“Nuestras palabras pueden herir a los demás tanto como estos clavos rompieron la madera. Puede que consigamos que nos perdonen y mejorar así la situación, pero siempre quedará una pequeña herida. Por eso hay que cuidar lo que decimos y nunca pretender hacer daño a nadie”, le dijo ella.
Ahora era el chico quien miraba a su madre lleno de orgullo, al ver a una mujer llena de conocimientos y recursos que había logrado enseñarle algo tan importante tan solo con unos simples clavos y una puerta..
Foto de Isidora Cepeda / hisie_poulain en flickr.com
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Lo peor del amor (Joaquín Sabina)
18 Noviembre 2009 por Rodrigo, guardado en "Frases, Poesía."
Puntos suspensivos (Joaquín Sabina)
Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.
Lo malo de después son los despojos
que embalsaman el humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoguera los archivos.
Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le quedan dos puntos suspensivos.
Poema “Puntos suspensivos”, de Joaquín Sabina, publicado en el libro “Ciento volando de catorce”. Los versos en gris son cambios que realiza el autor al recitarlo en el concierto.
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La belleza del misterio.
22 Agosto 2009 por Rodrigo, guardado en "Frases."
Lo más bello que podamos experimentar es lo misterioso. Es una emoción fundamental, cuna del verdadero arte y de la ciencia.
Aquel para quien esa emoción sea ajena, que ya no pueda maravillarse y sentirla, vale tanto como una vela sin llama, apagada, muerta.
Albert Einstein
(vía Microsiervos)